El turismo vuelve al cantón Pedernales, en Manabí, gracias al ciclismo

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Redacción Banco Pichincha
26 de noviembre 2020

La puerta de entrada al cantón Pedernales, provincia de Manabí, es la avenida García Moreno. En ella se retrata el movimiento, la vida de la ciudad y la pujanza y esfuerzo de sus habitantes que no han olvidado el día en que un terromoto les cambió la vida y que ahora le plantan cara a una pandemia. También desde allí partió la segunda etapa de la Vuelta al Ecuador Banco del Pichincha, que recorrió 133 kilómetros, y ayudó a los negocios que sobreviven gracias al turismo.

En toda la extensión de la vía, hasta llegar al malecón de la playa de Pedernales, se puede observar el humilde negocio de frutas de la esquina, la vulcanizadora, la gasolinera, la ferretería, el comedor y la capilla de una virgen al aire libre, donde los ciudadanos se detienen a rezar, el improvisado Cuerpo de Bomberos y el deteriorado cementerio.

El recorrido también deja ver que la mayoría de construcciones son nuevas, que las edificaciones no son altas y que hay muchos terrenos cercados con cañas o vallas metálicas. Todo como resultado de la destrucción que dejó el movimiento sísmico de abril de 2016.

Esfuerzo comunitario para reconstruir la ciudad

El malecón de Pedernales luce hoy recuperado. La mayoría de edificaciones que se construyeron después del terremoto son hospedajes y restaurantes. La playa se ve apacible y es el aparcamiento de algunas embarcaciones. Así ha estado durante los meses de pandemia. Hasta agosto las playas no se reabrieron en Manabí.

El paso de la Vuelta al Ecuador Banco Pichincha representó un incentivo para los sitios de hospedaje, restaurantes, puestos de artesanías y de ropa de playa (bares y discotecas permanecen cerrados).

 

El Dato de La Vuelta


Pedernales es rica en acuacultura. El principal producto es el camarón pero destacan la pesca artesanal con especies como el camotillo. Las otras fuentes de ingreso son la agricultura y la ganadería. El turismo es, por supuesto, un dinamizador de la economía local.

 

La actividad se paralizó por seis meses, comenta Luis Zambrano, un trabajador venezolano, del restaurante Los Piqueros. Antes del COVID-19 sumaban cinco empleados. Ahora quedan dos y la dueña, Rudy Napa. Se siente afortunado. Muchos de sus compatriotas que llegaron al Ecuador están desempleados o tuvieron que retornar en situación precaria.

“En el malecón las construcciones son nuevas, todo se cayó con el terremoto. Este negocio tiene tres años. Durante seis meses se cerró por la pandemia”, reseña Luis. Después de la reapertura, las ventas bajaron en un 60%. Alrededor de 15 negocios comparten una situación parecida.

16 de abril de 2016, un día grabado en la memoria

El lugar pone en evidencia que la recuperación de esta población es parte de los esfuerzos impulsados por su gente. Carlos Rivadeneira, conocido popularmente como “Charli”, vende frutas de temporada desde hace 10 años. En su local no falta el banano, el coco, la guanábana, la naranja, la sandía o el mango. También comercializa carbón y todo lo que se pueda para subsistir con dignidad.

Su casa y la de su madre se destruyeron con el terremoto, el 16 de abril de 2016. Ella se salvó de milagro. “Yo estaba llegando a la casa y sentí el movimiento. Pensé que se acababa el mundo, me dijeron que a mi madre la llevaron al hospital, cuando la vi, y teniendo en cuenta lo que le cayó encima, agradecí a Dios que esté viva”.

La economía de Pedernales gira en torno al camarón y la pesca

Los negocios familiares son una tradición en Pedernales y en Manabí. Benigno Ibarra Vera, de 52 años, ha dedicado su vida a la empresa que inició su padre, una camaronera. En la zona hay dos empacadoras que compran y acopian el producto, pero los precios y las ventas bajaron durante la pandemia. Afortunadamente en su camaronera no fue necesario despedir personal. Son cuatro empleados que ganan un salario básico más un porcentaje que reciben por la pesca.

 

Al manabita se lo reconoce como gente de empuje y así nos hemos recuperado poco a poco.

Benigno Ibarra Vera, residente en Pedernales.

La población se levantó con esfuerzo propio y también con el apoyo de otras provincias. Así se reactivó el trabajo, a partir de la reconstrucción de casas, de camaroneras y otras edificaciones que ayudaron a recuperar la economía.