En Ecuador, un fideicomiso mercantil es un contrato mediante el cual una persona natural o jurídica (fideicomitente o constituyente) transfiere bienes, dinero o derechos a un patrimonio autónomo, para que una sociedad fiduciaria los administre y los destine únicamente al cumplimiento de un objetivo previamente establecido. Esta figura está regulada por la Ley de Mercado de Valores y supervisada por la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.
Al constituirse el patrimonio autónomo, los bienes quedan separados del patrimonio del constituyente, de la fiduciaria y de los beneficiarios. Esto brinda mayor seguridad jurídica, ya que los recursos solo pueden utilizarse para cumplir la finalidad establecida en el contrato.